Pieza 2. Madre/ parte superior de la válvula interna.  

El avión, a su vez, era el resultado de la suma de conocimientos técnicos producidos por los ancestros sin nombre: una caja negra que permitía acelerar el transporte entre la capital y su periferia; entre un país y otro. Con el paso del tiempo, el avión se convirtió en el símbolo de un acontecimiento: la llegada de la aviación a este territorio: una efeméride del progreso: arquitectura.
 

Sin embargo, lentamente, el avión echó raíces y rebeló un inusitado comportamiento. Instalado en el hábitat de una laguna selvática, el Boeing 727-200 comenzó a camuflarse entre la hierva, comenzó a proferir rugidos agudos, a restregarse en el barro y a comer gente.


Fundido con la región de que formaba parte, con la suma de edificios, cuya labor constructiva había borrado a los ancestros pero de cuyos muros emergían ahora —revelándose— los brotes frenéticos de la vida resistiéndose a ser domesticada como proyecto de futuro, emergía,
sutilmente, lo olvidado intangible.

 

En su interior, los espíritus de un devenir distinto y frágil se manifestaban.